Tucumán: Desalojo de una familia campesina de Tafi Viejo
Ambientalistas se opusieron al desalojo de la familia Rodríguez del pedemonte de Tafí Viejo. La medida fue dispuesta por la Jueza de Paz, Gabriela Terraf para hacer efectivo el amparo a la tenencia a favor de Inés Trápani que despoja a Petrona Alderete de Rodríguez de la propiedad histórica en la que su familia habitaría desde hace unos 80 años.
Ayer se produjo el desalojo de la familia Rodríguez de la propiedad ubicada en la zona de Taficillo, al pie del cerro El Nogaral, uno de los sitios más visitados por los amantes de las caminatas, en Tafi Viejo. La medida de desalojo fue dispuesta por la Jueza de Paz, Gabriela Terraf, para hacer efectivo el amparo a la simple tenencia y resguardo de derechos a favor la Familia Gonzalez – Trapani quienes habrían comprado este Terreno a la abogada Martorell. Después de una resistencia, firme pero pacifica finalmente Petrona tuvo que resignar su propiedad.
El grupo ambientalista Pro–Eco se solidarizó con esta familia al entender estos hechos como atropellos por desposesión social y ambiental. “Cada familia campesina, que producen alimentos sanos, desalojada; cada árbol destruido y cada río desviado, cuenta en este sistemático avance hacia la destrucción de los bienes comunes” aclaran en un comunicado de prensa donde vuelcan su opinión sobre lo sucedido.
Este martes por la mañana, se procedió al desalojo de Petrona Alderete de Rodríguez y su familia. Quien se resistió frente a la entrada de los terrenos, una tranquera en una calle interna de la Hostería Municipal de Tafí Viejo. Sentada en una silla la mujer se opuso pacíficamente a la decisión de la jueza de paz. Petrona argumenta que su familia detenta la posesión de estos terrenos desde hace unos 80 años.
Según relatan los ambientalistas, La Familia González – Trapani habrían comprado esta propiedad a la abogada Martorell, vecina de Tafí Viejo, quien hace varios años también quiso desalojar a Petrona Alderete de Rodríguez. A pesar del hostigamiento que viene sufriendo, la familia de campesinos, nunca abandonaron la propiedad.
La orden de desalojo fue firmada por la jueza de paz de Tafi Viejo, Gabriela Terraf, el 21 de marzo. La misma estuvo suspendida durante el fin de semana y el lunes, por un escrito que inicia la abogada de los Rodríguez para que den un día de plazo así la familia pudiera retirar sus pertenencias materiales y animales del lugar.
Petrona dispuso una silla a la entrada de su propiedad y se sentó para atajar un camión que intentaba ingresar. Además amigos de la familia y ambientalistas atascaron el camino para concretar el deseo de Petrona: “que no pase”. Luego los policías intentaron sacarlos.
La jueza Terraf, el abogado de Gonzalez-Trápani y la policía avanzaron para tomar actas de constatación. “Sólo el fuego aún sin apagar, agua en muchas botellas, el aljibe, árboles, jardín y cimientos esperaban a los policías”. De esta manera el compromiso de desocupar de forma pacífica fue consumado.
Los ambientalistas cuentan como la señora Petrona no cedía, “daba notas a periodistas por teléfono, clamaba justicia, denunciaba los atropellos, tuvo que soportar las incoherentes explicaciones de la Jueza, o por lo menos incomprensibles en el simple, llano sentido común del buen vivir. Se quebró emocionalmente. Con paciencia y mucho cariño quienes estábamos de su lado, la convencimos de que se retire, que no se exponga”.
La anciana aceptó “ante la promesa de que la causa se resuelva legalmente en los próximos veinte días, promesa que vendría del propio gobernador de la provincia, quien estuvo presente en días anteriores para la inauguración de la casa de la cultura de Tafí Viejo” según describen los comunicados de Pro Eco.
Petrona habría aceptado retirarse clamando a la jueza, que no permita el atropello de construcciones ni de sembrados en el lugar; clamando por una disposición que impida hacer uso del lugar a Gonzalez-Trapani hasta tanto no concluya el juicio en tribunales.
“Preguntó reiteradamente por qué la jueza Rita Romano facilita a la jueza Gabriela Terraf este injusto atropello, la disposición de la simple tenencia a quienes detentan por la fuerza, de un pequeño fragmento de la propiedad desde no más de seis años. Contra quienes habitan desde hace ochenta y resisten, desde hace trece años, los embates de otros que los venían despojando”, relatan los ambientalistas.
El estado de salud de la mujer, habría facilitado el desalojo ya que la jueza de paz, dispuso de una ambulancia para sacarla del lugar. Y no tener que echar mano de la “fuerza”. En el lugar había una decena de policías en una camioneta y motocicletas. Además un joven de la familia González – Trapani, un abogado y un acompañante.
La familia y los ecologistas temen que la propiedad sea utilizada para la construcción de un country, o que se desmonte la zona.
Fuente: Tucumán Noticias