Ley de extranjerización de tierras

7 septiembre 2011 1 Por renace

Aprovechemos el debate para ir a fondo”: Ha comenzado el debate, en el Congreso de la Nación, sobre la ley de extranjerización de tierras. Son 4 los proyectos de ley presentados por distintos bloques políticos que tratan este tema.

La diferencia entre ellos, a grandes rasgos, radica en que el proyecto del gobierno nacional pone un tope máximo del 20% del territorio rural argentino en manos extranjeras y cada extranjero no podrá tener más de 1000 has a su nombre. El resto de los proyectos, aunque con algunos matices, considera que cada extranjero no podrá comprar más de lo que represente a la unidad económica de cada provincia y, a su vez, cada comuna no podrá tener más del 25% en manos extranjeras. Ninguno de los 4 proyectos tiene injerencia sobre las compras de tierras ocurridas con anterioridad a la sanción de esta nueva ley. Se aduce que la ley no debe ser xenofóbica y que no debe afectar los derechos adquiridos por los inversionistas extranjeros, pero nada dice de los derechos de los pobladores nativos, pueblos originarios y criollos expulsados a la fuerza o no de sus tierras ancestrales.

De esta manera, por citar algunos ejemplos: las más de 900.000 has compradas por la familia Benetton ; las 18.000 has de Joe Lewis que incluye el Lago Escondido; 35.000 has de Jacob Suchard de la multinacional Nestlé; Douglas Tompkins con propiedades en los Esteros del Iberá en Corrientes sobre el Acuífero Guaraní; o las 117.000 has en la localidad del Recreo, Catamarca, compradas por una empresa norteamericana con trescientas familias adentro, no son ni siquiera rozadas por ninguno de los 4 proyectos.

Durante años hemos asistido a la entrega de nuestras tierras, con sus bienes comunes incluidos, a distintas empresas y personas extranjeras, pero ocurre que los primeros proyectos para regular estas cuestiones fueron presentados 10 años atrás sin éxito alguno… y 10 años en tiempos de globalización es mucho.

Las cosas han cambiado, a tal punto que lo que era viable y hasta revolucionario 10 años atrás, hoy ya no lo es o por lo menos no alcanza para solucionar el problema y corre el riesgo de quedarse exclusivamente en lo discursivo.

Todos reconocen que la situación actual de extranjerización de tierras (10% del territorio) es grave para la soberanía del país, por eso no se entiende que pueda proponerse desde el oficialismo duplicar la cantidad de has en manos foráneas (20 %) o según el resto de los proyectos permitir que la cuarta parte de un municipio pueda caer en manos extranjeras.

De todas maneras, la cuestión es más grave aún ya que en la actualidad, las corporaciones mundiales y países enteros han diseñado nuevas estrategias para apoderarse de tierras y proveerse de materia prima que no implican “comprar tierras” sino aprovechar los modelos productivos impuestos por el agronegocio en cada país.

Así, mientras asistimos al debate sobre extranjerización de tierras, más de 300.000 has son entregadas por el estado argentino en Rio Negro al gobierno chino para sembrar soja transgénica en arrendamiento por 20 años, con puertos y aeropuertos incluidos.

En el Chaco, ocurre lo mismo, pero con capitales de Arabia Saudita

Lo que queremos decir es que hoy, las corporaciones mundiales no necesitan comprar tierras, simplemente las arriendan (con la complicidad de los gobiernos de turno), gracias a un modelo productivo funcional a ellas que expulsa al productor familiar , deja al campo despoblado y lo convierte exclusivamente en un negocio regulado por mercados internacionales integrados por capitales mayoritariamente especulativos.

Se extiende así la frontera agropecuaria y el dominio del territorio, sin necesidad de comprar nada (salvo los insumos necesarios para producir que son a su vez comercializados mayoritariamente por multinacionales)

Por otro lado, los famosos pools de siembra que hoy controlan y dominan la producción agropecuaria están integrados muchos de ellos por capitales extranjeros e incluso operan no sólo en Argentina sino en gran parte de América del Sur.

En medio de la globalización, la codicia y el deseo de apropiarse de bienes comunes no sólo es propio de los extranjeros sino también de empresarios y productores argentinos que avanzan sobre las tierras, montes y selvas expulsando al campesino y productor familiar hacia las banquinas, villas y ciudades cada vez más insustentables.

En nuestro propio municipio vemos como, si bien no ha cambiado drásticamente la tenencia de la tierra, la producción en cambio, está dominada por sólo 15 empresas que siembran más del 50 % de la tierra de nuestro partido. Otra vez puede verse que dichos pools no son “los dueños de la tierra” en los papeles pero sí en cambio de la producción.

La situación es compleja, por eso creemos que debemos aprovechar el debate que se da en estos tiempos para “ir a fondo” y ponerle límites no sólo a los extranjeros sino sobre todo al modelo en su totalidad, preservando los bienes comunes (incluida la tierra) y apoyando un modelo de vida en el campo que permita repoblarlo y que vuelva a producir alimentos sanos y variados.

No esperemos 10 años más porque seguramente va a ser muy tarde otra vez.

ECOS DE SALADILLO.